Bendito Papa Benedicto por abrir las puertas de su Iglesia a los anglicanos disconformes, pero benditos, también, quienes, junto con declinar la invitación, tengan la audacia de ofrecer cabida a los millones de católicos, miles de sacerdotes incluidos, que se sienten vejados por El Vaticano. El trasvasije de fieles podría fortalecer el pluralismo entre los cristianos