La Iglesia Evangélica Alemana, con unos 25 millones de fieles, ha elegido como cabeza de los luteranos de ese país a la obispo Margot Kässmann (51), divorciada por más de señas y madre de cuatro hijos, en lo que constituye un hecho sin precedentes, que algunos saludaron como una señal esperanzadora, pero que probablemente dificulte todavía más el diálogo ecuménico.