Ni el teólogo cristiano pretendía convencer al budista para que abrazara la religión de Jesús; ni el budista, convencer al cristiano para que se hiciese seguir del Buda. Entonces sucedió el milagro del descubrimiento de la riqueza espiritual que alberga el otro, así como la evidencia del error que cometen quienes consideran inevitables el choque de civilizaciones y la guerra entre religiones